Cuando escuchamos la palabra diezmo, muchas personas la asocian de inmediato con un contexto religioso. Sin embargo, en el mundo del emprendimiento existe un diezmo moderno, práctico y poderoso, que no tiene que ver con creencias espirituales, sino con hábitos financieros inteligentes.
El diezmo del emprendedor consiste en separar de forma consciente un porcentaje de nuestras ganancias para fortalecer, proteger y hacer crecer nuestro negocio. No es un gasto, es una estrategia.
Hoy quiero compartirte una regla sencilla pero transformadora: el 30% estratégico, dividido en tres bloques del 10%.
Primer 10%: Reinversión en tu negocio
Herramientas, educación y materiales
Este 10% es el que distingue a los emprendedores que avanzan de los que se estancan. Aquí no se trata de gastar por gastar, sino de invertir con intención.
Ejemplos prácticos:
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Comprar una herramienta digital que automatice procesos (embudos, email marketing, CRM).
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Pagar una suscripción a una plataforma educativa o academia online.
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Adquirir libros, cursos o mentorías que mejoren tus habilidades.
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Invertir en diseño, branding o publicidad básica.
👉 Ejemplo real:
Si generas $1,000, separa $100 para mejorar tu negocio. Tal vez hoy ese dinero te permita pagar una herramienta que te ayude a generar $2,000 mañana.
Regla clave: Un negocio que no se reinvierte, tarde o temprano se debilita.
Segundo 10%: Fondo para emergencias
Estabilidad y tranquilidad financiera
Muchos emprendimientos fracasan no por falta de talento, sino por no estar preparados para imprevistos.
Este 10% cumple una sola misión: protegerte.
Ejemplos prácticos:
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Caída temporal de ingresos.
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Fallas técnicas (computadora, celular, internet).
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Gastos médicos o familiares inesperados.
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Oportunidades urgentes que requieren liquidez inmediata.
👉 Ejemplo real:
Si tus ingresos son variables y un mes baja tu facturación, este fondo te permite seguir operando sin tomar malas decisiones por presión.
Regla clave: El estrés financiero mata la creatividad y la claridad mental.
Tercer 10%: Ahorro o inversión
Visión de largo plazo
Este 10% es para el futuro. Aquí no hay prisa, hay disciplina.
Puedes usarlo para:
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Ahorro inteligente.
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Inversión en activos digitales.
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Nuevos proyectos o líneas de negocio.
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Capital semilla para oportunidades futuras.
Ejemplos prácticos:
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Reinvertir en un segundo negocio digital.
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Participar en una oportunidad que genere ingresos pasivos.
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Crear un colchón financiero para escalar.
👉 Ejemplo real:
Separar $100 mensuales durante un año no parece mucho, pero al final tienes $1,200 listos para dar el siguiente gran paso.
Regla clave: Quien no planea su futuro, termina trabajando siempre para el presente.
¿Y el otro 70%?
El 70% restante se utiliza para:
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Gastos personales.
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Estilo de vida.
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Compromisos familiares.
Pero con una diferencia importante: sin culpa y sin caos, porque ya hiciste lo que todo emprendedor responsable debe hacer: separar antes de gastar.
Conclusión: el hábito que cambia tu mentalidad
El verdadero diezmo del emprendedor no es una obligación, es una declaración de liderazgo personal.
Separar tus ingresos de forma estratégica te convierte en:
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Más disciplinado.
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Más previsor.
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Más profesional.
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Más libre.
No importa si hoy ganas poco o mucho. El hábito se forma con el primer peso, no con el primer millón.
💡 La pregunta no es si puedes hacerlo…
La pregunta es: ¿estás dispuesto a tratar tu emprendimiento como un negocio real?
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